Conquista y romanización

 

La conquista. A finales del siglo III a.C., Roma comenzó la conquista de la península ibérica. El proceso, que culminó con la romanización, se dividió en tres etapas de conquista.

La primera fase comenzó en el contexto de la Segunda Guerra Púnica, comenzada con la conquista de Sagunto por parte de Aníbal. Roma entendió roto el Tratado del Ebro y Aníbal emprendió su marcha hacia Roma atravesando los Pirineos y los Alpes. Los generales Cneo y Publio Escipión marcharon a Hispania para detener el envío de tropas de refresco a Aníbal y para reconquistar las tribus fieles a los cartagineses en el este peninsular, labor en la que murieron. Publio Cornelio Escipión, el Africano, fue quien completó el dominio romano en el litoral mediterráneo de Hispania. Y para cuando Aníbal tuvo que regresar a África por el aislamiento, Cornelio Escipión ya estaba allí para derrotarlo.

La segunda fase abarcó el sometimiento de las tribus ibéricas del valle del Ebro emprendido por Tiberio Sempronio Graco, quien sometió a los vacceos y se enfrentó a los celtíberos y a los lusitanos, estos últimos liderados por su caudillo Viriato, quien fue asesinado por Audax, Ditalcon y Minuro. Publio Cornelio Emiliano completó esta segunda fase con la destrucción de Numancia.

La tercera fase consistió en la toma de Baleares a manos del cónsul Quinto Cecilio Metelo y se caracterizóporque la península ibérica fue escenario de las luchas de las Guerras Civiles de la República Romana. Tanto los optimates como los populares contaron con apoyos en Hispania. Finalmente Julio César, derrotó a Pompeyo en la batalla de Illerda. La conquista fue terminada por Octavio Augusto al poner bajo el control romano las zonas astures y cántabras.

La romanización. Consistió en la imposición del modelo social, económico, administrativo y cultural de Roma. Se constituyó una red urbana, se extendió el uso del latín vulgar como elemento de cohesión y se trazaron calzadas para comunicar la península.

Las provincias fueron el modelo administrativo territorial impuesto por los romanos. Inicialmente se dividió en dos provincias: Citerior y Ulterior, aunque en época de Augusto se dividió en Lusitania, Tarraconense y Baética; aunque finalmente acabó dividiéndose en seis provincias: Lusitania, Tarraconense, Cartaginense, Baética, Baleárica y Gallaecia.

Los municipios. Los romanos dividieron los núcleos de población indígenas preexistentes (a los que llamaron civitates) en tres tipos: Aliadas, Libres o Esipendiarias. Las ciudades de nueva fundación se denominaron colonias, gobernadas por élites locales leales a Roma. Todos estos núcleos recibieron el estatuto de municipio y sus habitantes la ciudadanía romana bajo el emperador Caracalla.

La economía. Las minas peninsulares pasaron a ser propiedad estatal y fueron explotadas por esclavos. Las explotaciones agrícolas producían aceite, vino y cereales, que se enviaban a Roma junto con esparto, lino, cerámicas, estatuas… La ganadería ovina estuvo muy cotizada, junto con los caballos asturcones.

La transformación artesanal de productos se limitó a lo doméstico. Triunfó una salazón, el garum, que se vendió por todo el Imperio. El comercio se amplió gracias a la construcción de calzadas y puertos y a un sistema monetario eficaz.

La sociedad. La población indígena hispánica se mezcló con los colonos, imponiéndose la organización social romana: entre los hombres libres existían tres ordines: la orden senatorial (ciudadanos romanos con plenitud de derechos), la orden ecuestre (romanos de clase media) y la orden decurional (los ciudadanos más ricos de los municipios. También existía la plebe, rústica y urbana y los peregrinos o extranjeros, que poseían el derecho de gentes. Los esclavos carecían de libertad. Algunos conseguían su libertad y pasaban a ser libertos. La familia tenía una estructura patriarcal.

La cultura. De la península procedían importantes personajes como Lucio Anneo Séneca, filósofo preceptor de Nerón y propulsor del estoicismo. Las manifestaciones artísticas romanas fueron de gran brillantez.

También hubo gran producción literaria y se creó un mapa de la península muy aproximado.

La religión. Hasta la introducción del cristianismo, hubo sincretismo religioso, siendo adorado el panteón griego. El cristianismo, llegado a la península gracias a comerciantes y soldados, recoge en Hispania la llegada de Santiago apóstol y san Pablo. Se establecieron diócesis. Hubo herejías como el priscilianismo, movimiento ascético creado por el obispo Prisciliano.

Los Pueblos Prerromanos

Dominaban la metalurgia del hierro. Los pueblos de la protohistoria hispánica más conocidos son los tartessos, los celtas, los íberos y los celtíberos.

Tartessos, civilización próspera y culta, está recogida en numerosos testimonios escritos como la Santa Biblia, los escritos de historiadores clásicos como Heródoto, Estrabón, Plinio y Rufo Festo Avieno. Fue una zona de gran riqueza ganadera, agrícola y metalúrgica, además enriquecida por el comercio con griegos y fenicios. Ha sido corroborada por hallazgos arqueológicos en Andalucía y Extremadura. Tartessos fue una cultura urbana con una sociedad dividida en clanes. Practicaban inhumación e incineración y se regían de forma monárquica

(Gerión, Gárgoris, Habis y Argatonio). Desaparecieron con la llegada de los cartagineses.

Los pueblos iberos se caracterizaron por la existencia de ciudades estado fortificadas, una sociedad patriarcal con élite aristocrática (régulos por caudillos y devotio ibérica como pacto de fidelidad), belicoso (que los llevó a actuar como jinetes mercenarios) y con una economía basada en ganadería, cereal, vid y olivo.

Su cultura se caracteriza por una cerámica diversa en formas y esculturas interesantes (Damas de Elche, Baza y oferentes, Bicha de Balazote, pequeños exvotos…), incineración funeraria, metalurgia del hierro y un idioma y una escritura aún sin descifrar.

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Los pueblos celtíberos o celtizados se formaron al mezclarse los nativos peninsulares con los celtas llegados del norte. Se extendieron por el centro y el oeste de la península. Compartían la sociedad patriarcal y jerarquizada ibera, lo que les llevó a la belicosidad y a servir como mercenarios. Desarrollaron la cultura de los verracos, esculturas zoomorfas totémicas (Toros de Guisando).

Los pueblos del norte o celtas eran los galaicos, vascones, cántabros, astures y crearon una cultura castreña.

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Los castros eran sus poblados fortificados en emplazamientos dominantes (Santa Tecla), practicaron el matriarcado, desarrollaron economía ganadera y recolectora y adoraron a elementos de la naturaleza, efectuando ritos en peñas y bosques. Algunos de estos pueblos permanecieron aislados, manteniendo una lengua preindoeuropea (várdulos y vascones).

Las colonizaciones. Vinieron colonizadores provenientes del mediterráneo oriental y central (fenicios, griegos y cartagineses).

Los fenicios habitaban en la costa Este del mediterráneo, en las montañas del Líbano, y se dedicaban al comercio marítimo. Fueron los fundadores de Cartago y también de Gadir (Cádiz) y de factorías costeras como Malaka (Málaga), Sexi (Almuñécar), Abdera (Adra)… Estimularon la producción de la púrpura e introdujeron en la península el alfabeto fenicio. Se debilitaron cuando Tiro cayó bajo el dominio babilónico.

Los griegos, al no poder extender su poder por Asia Menor, decidieron colonizar hacia occidente.

Establecieron relaciones con Tartessos y su rey Argantonio. Los griegos construyeron colonias como Emporion (Ampurias) o Massalia (Marsella). Generalizaron el uso de la moneda, especializándose en cereales, cerámica y metales. Las damas de Elche y Baza tienen tendencias helenizantes.

Los cartagineses fundaron según los clásicos Ibiza y reemplazaron a los fenicios en las factorías del sur de la península, formando la liga púnica. Se aliaron con los etruscos para deshacerse de los griegos peninsulares.

Tras la derrota en la primera guerra púnica contra Roma, la familia de los Barca puso en marcha una política imperialista en Iberia. Amílcar procedió a la conquista del sureste peninsular, desembarcando en Gadir.

Asdrúbal fundó Cartago Nova (Cartagena) y firmó con Roma el tratado del Ebro. Aníbal le sucedió, sometiendo a las tribus levantinas y de la Meseta.

Rasgos generales de la Prehistoria

 

La prehistoria en España abarca desde la llegada de los primeros homínidos a la Península hasta la aparición de la escritura. La prehistoria ha sido separada en periodos en función de los materiales y técnicas de fabricación de herramientas utilizadas. Gracias a restos instrumentales y fósiles humanos encontrados en lugares arqueológicos (especialmente en la Sierra de Atapuerca, en Burgos) se aproxima que la primera población llegó a la península hace 1.200.000 años.

El Paleolítico. (significa piedra antigua y hace referencia a la piedra tallada) Dura en la península hasta el año 8000 a.C. (en fechas aproximadas). Durante esta etapa los homínidos eran nómadas y se dedicaban a la caza y a la recolección.

El Paleolítico inferior es la época en la que aparecieron los primeros pobladores humanos. Se han encontrado restos de dos tipos de homínidos con diferentes industrias líticas: el homo antecesor (sima del Elefante y Gran Dolina): usa cantos rodados, toscamente tallados, y lascas (industria lítica Olduvayense), y data de hace 800.000 años; el homo heidelbergensis (Sima de los Huesos): es el antepasado de los neandertales y crea útiles como bifaces achelenses, en torno al 300.000 a.C.

El Paleolítico medio se corresponde con el dominio del homo neanderthalensis. Le es propia la industria lítica Musteriense, compuesta por bifaces, raederas, puntas y hendedores. (Entre el 100.000 y el 35.000 a.C.)

El Paleolítico superior completa el proceso de hominización con el hombre de cromañón –homo sapiens sapiens-, que abarca entre el 35.000 y el 8000 a.C. Comenzó a utilizar instrumentos líticos mejorados como puntas de flecha de sílex (con aleta y pedúnculo), agujas de coser, arpones. Resultado de imagen de instrumentos paleolitico

Estuvo sometido a la glaciación Würm IV y desarrolló complejos comportamientos sociales. En la cultura Magdaleniense aparecen el arte mobiliar (transportable) y el rupestre (roca). Realizaban rituales mágicos llamados magia simpática.

El Epipaleolítico o Mesolítico. Dura desde el año 8000 a.C. hasta el 5000 a.C. y coincidió con el comienzo del Holoceno. Se desarrolló una industria de microlitros (pequeños útiles de piedra) y se produjo el fin de las glaciaciones.

El Neolítico. Quiere decir piedra nueva y hace referencia a la piedra pulimentada. En esta época, debido al cambio climático, los seres humanos se hicieron sedentarios y para ello consiguieron domesticar animales y cultivar plantas. Se crearon poblados fortificados y se produjo especialización en el trabajo. La cerámica cardial es la primera muestra neolítica (se fabrica con conchas de berberechos, cardium eduli).

También se desarrolló la cultura de las cuevas, la cultura de Almería (enterramientos circulares y cerámicas lisas) y la cultura de los sepulcros de fosa (posición fetal y ajuar).

La metalurgia del cobre fue introducida en el Neolítico final (Eneolítico o Calcolítico) por buscadores de metales. Se desarrolló de forma asociada el megalitismo, fenómeno caracterizado por enterramientos colectivos con piedras de grandes dimensiones (dólmenes, menhires, taulas, navetas y talayots).

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En este contexto se encuentra la cultura de los Millares, destruida por la cultura del vaso campaniforme, caracterizado por su vasija más característica.

La metalurgia del bronce vino del Mediterráneo oriental, provocando el desarrollo de la cultura de El Argar (casas de planta trapezoidal o rectangular y enterramientos en cista, pequeños ataúdes para posición fetal), la cultura de los campos de urnas (mejoró la producción agrícola con nuevas técnicas y utillaje, e introdujeron la incineración funeraria en necrópolis).

 

Aquí os dejo un vídeo explicación sobre este apartado: